En un mundo en el que el comportamiento de los niños está a menudo influenciado por premios y castigos, muchos padres confían en las recompensas materiales como método para motivar a sus hijos. Pero ¿qué sucede cuando estas recompensas no logran producir los efectos deseados? ¿Por qué las recompensas materiales no funcionan siempre con tu hijo? Exploremos este tema a través de una mirada profunda sobre motivación, psicología infantil e investigaciones científicas.
La naturaleza de la motivación
La motivación es un concepto complejo que puede dividirse en dos categorías principales: motivación intrínseca y motivación extrínseca. La motivación intrínseca se refiere a cuando un individuo se siente impulsado a hacer algo por el puro placer de hacerlo. Por el contrario, la motivación extrínseca se refiere al impulso de hacer algo para obtener una recompensa externa o evitar un castigo.
Cuando utilizamos recompensas materiales como juguetes, dulces o dinero, estamos apelando a la motivación extrínseca. Sin embargo, varios estudios indican que este tipo de motivación podría no ser sostenible a largo plazo. Según una investigación publicada en Psychological Science, cuando los niños son recompensados constantemente por comportamientos que ya podrían encontrar placenteros, como leer o jugar, su motivación intrínseca puede disminuir.
El fenómeno de la sobrejustificación
Uno de los motivos por los que las recompensas materiales pueden fallar es el fenómeno de la sobrejustificación. Cuando una actividad se asocia con una recompensa externa, los niños pueden empezar a percibir la actividad en sí como menos placentera, ya que la ven como un medio para obtener algo en lugar de un fin en sí mismo. Un experimento realizado por Lepper, Greene y Nisbett en 1973 demostró que los niños que recibían premios por dibujar eran menos propensos a seguir haciéndolo espontáneamente en comparación con aquellos que no habían sido premiados.
Efectos en la relación padre-hijo
Las recompensas materiales también pueden influir en la relación entre padre e hijo. Cuando un padre usa constantemente premios materiales para motivar el comportamiento, el niño puede empezar a ver la relación como transaccional. Esto puede erosionar la confianza y la conexión emocional, elementos fundamentales para una relación sana y duradera.
Además, la dependencia de las recompensas materiales puede inducir a los niños a desarrollar una mentalidad orientada a la recompensa, donde cada acción se evalúa en términos de lo que se puede obtener a cambio, en lugar de por el valor intrínseco de la acción en sí.
Alternativa: construir la motivación intrínseca
En lugar de depender de recompensas materiales, los padres pueden fomentar la motivación intrínseca en sus hijos. Esto puede hacerse a través de diversas estrategias:
Conclusión
Las recompensas materiales pueden parecer una solución sencilla para motivar a los niños, pero no siempre llevan a los resultados deseados. Entender la psicología de la motivación y aplicar estrategias que promuevan la motivación intrínseca puede marcar una gran diferencia. En lugar de depender de premios tangibles, anima a tus hijos a encontrar alegría y satisfacción en sus actividades diarias.
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Lepper, M. R., Greene, D., & Nisbett, R. E. (1973). Undermining children's intrinsic interest with extrinsic reward: A test of the "overjustification" hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 28(1), 129-137.
Deci, E. L., Koestner, R., & Ryan, R. M. (1999). A meta-analytic review of experiments examining the effects of extrinsic rewards on intrinsic motivation. Psychological Bulletin, 125(6), 627-668.
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